Limitantes para la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe: Ecuador
La Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe parece un empeño serio, en el cual la Iglesia Católica aborde y trate temas que permitan un desarrollo pastoral auténtico.
La Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe parece un empeño serio, en el cual la Iglesia Católica aborde y trate temas que permitan un desarrollo pastoral auténtico.
En las sociedades ecuatorianas las mujeres, en la política, no solo cumplen con un rol configurado por los varones sino que se percibe la sombra de esos que direccionan su accionar.
¿Qué queda de la visita del Papa Francisco al Ecuador? La insistencia de leer su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, cuyo resumen es la homilía que el obispo de Roma ofreció el la celebración del Parque Bicentenario de Quito y se condensa en la frase: “evangelizar no es proselitismo”.
Si hay una causa que sobresale en los hechos bochornosos de los abusos sexuales a menores (como responsable, también, de otras bizarrías en algunos clérigos) es el clericalismo, es decir la instrumentalización (marginación) de los bautizados (laicos) por parte de los clérigos; por tanto, significa la incólume pretensión de sustentar la autoridad y el poder en la Iglesia en exclusividad por parte de los clérigos, que es igual a generar círculos exclusivos de poder, como en cualquier organización en la cual es necesario estar cerca de los poderosos para ser alguien o, dicho en refrán popular, “arrimarse a buen árbol para tener buena sombra”.
La educación como medio para alcanzar la libertad propuesta por el Obispo de los Indios (denominación reductiva para Mons. Leonidas Proaño) continúa un camino abierto en la tradición de la Iglesia y de Imbabura y sería un firme paso ante el arbitrio de imposición de las modas sociales e intelectuales, a las que por desgracia en las tierras ecuatorianas nos han acostumbrado y subyugado.