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El evangelio de Lucas (14, 25-33) nos presenta a Jesús en medio de una multitud que lo sigue con expectativas diversas. Su palabra no halaga, sino que interpela. Con frases radicales, Jesús desarma la lógica de la posesión y del dominio que muchas veces marcan nuestras relaciones: “El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”.

Este pasaje no se reduce a una renuncia material, sino a una transformación profunda en la forma de relacionarnos con la vida. El verbo “poseer” marca nuestra cultura: queremos poseer personas, controlar circunstancias, dominar recursos, asegurar privilegios. Convertimos lo recibido en objeto de poder. Incluso los vínculos más sagrados —la familia, la amistad, la comunidad— pueden degradarse cuando se los vive como propiedad, como campo de influencia, como garantía de prestigio.

Frente a esa tentación, Jesús abre un camino distinto. El seguimiento no se funda en la acumulación ni en el dominio, sino en la gratitud y en la ayuda. Todo lo que tenemos es don, y por eso no puede convertirse en arma de sometimiento. El discípulo aprende que la vida es relación y servicio, no conquista.

La exigencia de “renunciar” no es un desprecio de las realidades humanas, sino el reconocimiento de que ninguna de ellas puede absolutizarse ni convertirse en obstáculo para vivir el amor de Dios. La familia no se trata de poseerla, sino de agradecerla; los bienes no son para retenerlos con miedo, sino para compartirlos; el poder no debe usarse para dominar, sino para sostener al débil.

En este sentido, la palabra de Jesús es un fundamento para la existencia: nos recuerda que no somos dueños de nada ni de nadie, sino administradores de dones que nos sobrepasan. La verdadera libertad no está en atar todo a nuestro nombre, sino en abrir las manos para dejar pasar la vida y multiplicarla en el encuentro con otros.

Seguir a Jesús es vivir agradeciendo y ayudando. Es soltar el impulso de poseer y reemplazarlo por la alegría de compartir. Es, finalmente, reconocer que lo que realmente nos pertenece es lo que ofrecemos.