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Parque de Monza. Lombardía. 2013

 

…como me asustan mis manos, mis mundos,
porque se convierte en densa soledad,
donde los sentidos escapan
donde se agrupa la sensibilidad…

Murió el hijo sepultamos al padre…
lo vimos llorar y no eran lágrimas de letras
sino de amante… de quien en la inconciencia reza
y espera la resurrección para acariciar a su hijo
para escuchar sus canciones… por eso lo quemó,
por eso esparció las cenizas… porque lo amaba
no esperó nunca que la melancolía se lo arrebatará…
así de mala es la nostalgia, por eso prefiero el agua
para ahogarla y la sal para cicatrizar heridas…
solo soy un pasajero, como tantos, espero mi regreso
pues este boleto, no lo compré, me lo regalaron
de ida y de vuelta, pero estoy en lista de espera,
como tantos, como todos.