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Grolla de madera. Valle de Aosta. 2012

La estrategia inteligente del gobierno de
Rafael Correa, en contra del manejo mañoso de la información, es su show del
sábado, llamado Enlace Ciudadano. Es
interesante, incluso divertido: el presidente canta, baila, critica e ironiza a
sus enemigos políticos, se ríe, cuenta chistes, explica su agenda semanal,
justifica sus hipótesis y decisiones, grita y hace quedar mal a sus subalternos
(elementos que imprime un tinte dramático a la presentación), luego se reconcilia
y felicita (final de colorín colorado). En resumen el Enlace presenta una faceta humano del presidente, además es, sin  duda, un show interesante aunque repetitivo,
rimbombante y pleonástico en la temática.
Es necesario reconocer, al gobierno de Rafael
Correa que es la primero en el Ecuador, en el cual un Presidente de República se
hace cargo del gobierno del país con una estrategia económica técnica propia
(¿técnica, s
í, pero propia?) y no dependiente, en este ámbito, de los «especialistas»
enteramente condicionados por los presupuestos teoréticos de las asignaturas y
de las supuestas verdades en el campo económico “científico”. Ámbitos, que no
conviene olvidar, han sido concebidos, diseñados y desarrollados a la medida de
los pueblos europeos y de su historia.
Si el programa de gobierno de Correa consigue
los éxitos que se propone (¿?), sin duda que no se puede no reconocerlo, y va
más allá del show. Por ejemplo, la solución para los subsidios de los
combustibles parece interesante: se propone cambiar el uso del combustible fósil por
energía hidroeléctrica. Pero, el gobernante parece no considerar la
paridad del valor del dinero con el aumento de los salarios y la capacidad
productiva. !Es cierto: la producción es un capitulo que le falta al show del sábado! ¡Es la producción del Ecuador que debe crecer! ¡El apoyo a los
artesanos y a los talleres! ¿Donde está? (“Hay que pescar, no ser humillado con el
pescado”) ¡Es del trabajo de los ciudadanos que deben sostener al Estado! ¡Rafael
Correa no comienza de cero, hay que recordarlo pues parece olvidarlo!