Ahora, que los asambleístas ecuatorianos pierden,
infamante, el tiempo con la tramitología del (disque) “código de ética” para su
desempeño. Cabe recordar, una vez más, que la corrupción viene de quien detenta
el poder. Quien detenta el poder es responsable de permitir la violación de la
ley -esto es un hecho-. El origen de la corrupción se encuentra siempre en la
cabeza, los miembros solo hacen lo que se les permite.
infamante, el tiempo con la tramitología del (disque) “código de ética” para su
desempeño. Cabe recordar, una vez más, que la corrupción viene de quien detenta
el poder. Quien detenta el poder es responsable de permitir la violación de la
ley -esto es un hecho-. El origen de la corrupción se encuentra siempre en la
cabeza, los miembros solo hacen lo que se les permite.
La sola propuesta de elaboración de un instrumento
de juicio (llámese “código de ética” o “condigo de convivencia” o como fuere)
paralelo a la ley o a un reglamento operativo especifico para los que ocupen
las sedes de la Asamblea de la Republica del Ecuador, resulta vergonzoso y
justifica la sospecha de la calidad humana (o al menos, de las motivaciones) de
quienes ocupan las sedes del Legislativo.
de juicio (llámese “código de ética” o “condigo de convivencia” o como fuere)
paralelo a la ley o a un reglamento operativo especifico para los que ocupen
las sedes de la Asamblea de la Republica del Ecuador, resulta vergonzoso y
justifica la sospecha de la calidad humana (o al menos, de las motivaciones) de
quienes ocupan las sedes del Legislativo.
Leyes inteligentes hacen falta en el Ecuador, de eso
no cabe duda y es el profundo hueco de la administración Correana. Leyes que
permitan a la autoridad desarrollar su encomienda y a su vez ser valorados con
las mismas. No debe existir en una democracia participativas (como propone la
loa de la Revolución Ciudadana) privilegios infames e infamantes, sobretodo
esos que se establecen para favorecer a la camarilla (“nepotismo o amiguismo”).
Quien roba o miente o irrespeta la ley en perjuicio de otros debe ser castigado
sea el Presidente, un subsecretario, asambleísta o el panadero de la esquina.
no cabe duda y es el profundo hueco de la administración Correana. Leyes que
permitan a la autoridad desarrollar su encomienda y a su vez ser valorados con
las mismas. No debe existir en una democracia participativas (como propone la
loa de la Revolución Ciudadana) privilegios infames e infamantes, sobretodo
esos que se establecen para favorecer a la camarilla (“nepotismo o amiguismo”).
Quien roba o miente o irrespeta la ley en perjuicio de otros debe ser castigado
sea el Presidente, un subsecretario, asambleísta o el panadero de la esquina.
Un ejemplo devastador para ilustrar este tema son
los colones y las imbricadas tramitologías para acceder a algún servicio, allí
la viveza criolla campea y el tener “amiguitos” define. No debería ocurrir eso,
con una buena organización y una efectiva calidad en el servicio. Si esto
ocurre, a quien se queja el “humillado”, a cualquiera y el reclamo termina –sino
es en el basurero- en la reprimenda al último de la escala de funcionarios, en
vez de tocar al verdadero inepto y (i)responsable: la cabeza. La corrupción
está en la autoridad, esta es la raíz. No hay que olvidar que los demás
actuamos con en relación con la inteligencia o estupidez de la ley (como norma
de convivencia social) y de quien las dictan.
