Al
encontrar en la plaza de Yverdon-les-Bains, Suiza, el monumento conmemorativo
al trabajo, allí efectuado, de Juan Enrique Pestalozzi, recordé lo esfuerzos y
el empeño que se realizan en Otavalo. Esfuerzos y empeños centrados en la
escuelita que tiene el nombre del gran pedagogo nacido en Zúrich, Suiza-
Alemana. Cabe anotar que el proyecto educativo, de esta mentada institución
educativa otavaleña, aporta a la practica pestalozzina lo que podríamos llamar la
correlación en la convivencia como elemento fundamental para el buen vivir, que
simplemente es aprender, personalmente, a vivir como personas de capacidades
diversas que mutuamente se complementan.
encontrar en la plaza de Yverdon-les-Bains, Suiza, el monumento conmemorativo
al trabajo, allí efectuado, de Juan Enrique Pestalozzi, recordé lo esfuerzos y
el empeño que se realizan en Otavalo. Esfuerzos y empeños centrados en la
escuelita que tiene el nombre del gran pedagogo nacido en Zúrich, Suiza-
Alemana. Cabe anotar que el proyecto educativo, de esta mentada institución
educativa otavaleña, aporta a la practica pestalozzina lo que podríamos llamar la
correlación en la convivencia como elemento fundamental para el buen vivir, que
simplemente es aprender, personalmente, a vivir como personas de capacidades
diversas que mutuamente se complementan.
Juan
Enrique Pestalozzi puede solo sonar un nombre, como puede sonar cualquier otro
nombre escrito en la pequeña placa de una calle o de una plaza o de una escuela
o de lo que fuere: nombres al fin que únicamente sirven para ubicar con
facilidad un sitio. Pero este Juan Enrique Pestalozzi fue un pedagogo importante,
preocupado de la educación de los niños y de los jóvenes, particularmente de
los huérfanos y de los pobres, su fama esta ligada al tiempo del esplendor de
su método, el período comprendido entre 1804 y 1825, la etapa dorada de Yverdon.
Enrique Pestalozzi puede solo sonar un nombre, como puede sonar cualquier otro
nombre escrito en la pequeña placa de una calle o de una plaza o de una escuela
o de lo que fuere: nombres al fin que únicamente sirven para ubicar con
facilidad un sitio. Pero este Juan Enrique Pestalozzi fue un pedagogo importante,
preocupado de la educación de los niños y de los jóvenes, particularmente de
los huérfanos y de los pobres, su fama esta ligada al tiempo del esplendor de
su método, el período comprendido entre 1804 y 1825, la etapa dorada de Yverdon.
La
propuesta de Pestalozzi supera el tremendo error –que no pasa de moda- de concebir
la educación –métodos, insumos, procesos- para un “alumno medio”, que después se
convierte en el “ciudadano medio” y al final es el “humano medio” o sea parte
del montón, lógicamente en el medio. En resumen, el tal, alumno medio,
significaría el alumno catalogado entre el cerradamente estúpido y el vivazmente
inteligente, en lógica, claro está, de una catalogación totalmente arbitraria
con ítems de valoración que solo miden la inteligencia teórica en campos
teóricos, casi ideales.
propuesta de Pestalozzi supera el tremendo error –que no pasa de moda- de concebir
la educación –métodos, insumos, procesos- para un “alumno medio”, que después se
convierte en el “ciudadano medio” y al final es el “humano medio” o sea parte
del montón, lógicamente en el medio. En resumen, el tal, alumno medio,
significaría el alumno catalogado entre el cerradamente estúpido y el vivazmente
inteligente, en lógica, claro está, de una catalogación totalmente arbitraria
con ítems de valoración que solo miden la inteligencia teórica en campos
teóricos, casi ideales.
Lo
irónico resulta que el susodicho “alumno medio” no existente, es una
entelequia, mientras el proceso educativo, como propone Pestalozzi, necesita
referirse a los seres humanos concretos, los únicos existentes; esto es en
forma personalizada, con el afán de ocuparse de descubrir las capacidades
individuales, desarrollarlas y hacerlas productivas y sin violentar sus propios
ritmos.
irónico resulta que el susodicho “alumno medio” no existente, es una
entelequia, mientras el proceso educativo, como propone Pestalozzi, necesita
referirse a los seres humanos concretos, los únicos existentes; esto es en
forma personalizada, con el afán de ocuparse de descubrir las capacidades
individuales, desarrollarlas y hacerlas productivas y sin violentar sus propios
ritmos.
Se
requiere corregir el enorme error de los sistemas educativos que se fijan en la
ilusoria “normalidad”, entendida -sí de alguna manera se puede entender- en
ciertos casos de forma relativista mientras que en otros en forma de fantasía.
Este error convierte a los procesos educativos en aburridos y en su mayor parte
inútiles, incluso proporcionalmente en el aprovechamiento del contenido
“académico” memorístico.
requiere corregir el enorme error de los sistemas educativos que se fijan en la
ilusoria “normalidad”, entendida -sí de alguna manera se puede entender- en
ciertos casos de forma relativista mientras que en otros en forma de fantasía.
Este error convierte a los procesos educativos en aburridos y en su mayor parte
inútiles, incluso proporcionalmente en el aprovechamiento del contenido
“académico” memorístico.
Las
propuestas pestalozzianas tienen su actualidad y también merece tomarse en
cuenta la práctica de la correlación en la convivencia, fundamental para el buen vivir, oferta en la escuelita de Otavalo.
propuestas pestalozzianas tienen su actualidad y también merece tomarse en
cuenta la práctica de la correlación en la convivencia, fundamental para el buen vivir, oferta en la escuelita de Otavalo.
