Seleccionar página


Es una media verdad afirmar que entre la reglas de comportamiento básico, hace algunos años, era establecido sin ninguna excepción el uso diferenciado del “usted” y del “tú”; el primero, generalmente, ligado al trato de las personas mayores o desconocidas al hablante; mientras, el segundo solo era permitía en el caso de familiaridad, o sea cuando existía confianza –que muchas veces, como dicen los españoles, “da asco”-.
Dije que era media verdad, porque el “tú” o el “vos” eran usados también por los gamonales (los patrones), precisamente para humillar al interlocutor y expresamente denotarle que era inferior y que ellos eran superiores. A este uso hay que añadir la zonzona actitud de algunos chilimbicos  (ignorantes) que han llevado a difundir el uso del “tu” en nuestros ambientes; seguramente, que esos tipos simplones que difunde esta forma del uso del “tú” fueron afectados por la moda de promocionar la amistad y la igualdad universales (amistad e igualdad supuestas, lógicamente).
Hace tiempo que quería escribir sobre este tema que no es superficial, como parecería, porta uno de los signos claros de la identidad de los ecuatorianos y exige una ocupación seria, que no ha tenido. Aunque, parezca raro los italianos tienen un sentimiento semejante con relación al uso del “usted” y del “tú” e igualmente que despierta en las personas consientes la indignación cuando de buenas a primeras se encuentra a un manganzón que no sabe tratar a los demás con respeto e incluso usa el “tú” en su estupidez, como cuenta Beppe Severgnini en una de sus Lezioni Semiseriales en el libro L’italiano, una obra de hace un par de años.