Seleccionar página
Rafael Correa contó y cuenta –además del sector demagógico- con el apoyo de ecuatorianos comprometidos con su tierra; contó y cuenta con quien está harto de escuchar la crónica roja, de mirar las divisiones y peleas internas (separaciones patentes e incluso propiciadas en las encuestas del último censo: indios, blancos, mestizos, cholos… longos, monos, jibaros… pelucones, sin peluca, resentidos, rencorosos…), de revisar las cifras que corresponden a la pequeña industria y ver que no despega, de sufrir por la falta de empleo o por la violencia, de escuchar gritos de gamonales que no entienden ni quieren entender… de saborear la decepción, una y otra vez, por la ineptitud y vanagloria de los liderzuelos, de vivir en el sub desarrollo siendo un país rico.
La capacidad de Rafael Correa, quien tiene la posibilidad de desarrolla su concepción económica en beneficio de todos los ecuatorianos no solo (no solo) de unos pocos (el grupito) como fue el estilo de pasados gobiernos, debe trascender los asuntos que causan malestar entre unos y otros ecuatorianos, que es donde se enmarca el caso de las corridas de toros, porque es otro punto más de confrontación.
Los buenos deseos del señor Presidente Correa, a estas alturas del ejercicio de su mandato, deben fijarse en el avance objetivo de su proyecto para conseguir mejores condiciones de desarrollo los habitantes del Ecuador. Y este desarrollo tiene como eje la promoción de la unidad entre ecuatorianos y es donde se notan las fisuras en el desempeño presidencial.
La Democracia es una instancia de la promoción de las libertades y cada uno debe saber responder de la propia libertad y dar razón de sus principios. El Estado no puede someter a unos en función de otros, una verdadera democracia promueve el respeto de las libertades, inspira ámbitos de dialogo y nunca imponer por capricho o porque los otros no piensan de la misma forma o porque son mayoría.
Lamentablemente esta postura ante “las corridas de los toros” suena por lo menos ociosa como si no hubiera cosas más importantes que hacer en la política del Ecuador, mencionar un plebiscito nacional suena a grosería y en el fondo permite captar el desconocimiento de las justas identidades de quienes conformamos el Ecuador. Incluso deja entrever una postura obtusa y errada sobre el sentido democrático.